Son días optimistas para un equipo que volvió a creer. Después de dos ciclos mundialistas con más frustraciones, polémicas y tristezas que alegrías, Luis Enrique encauzó a un país que pretende revivir los días de gloria que celebró hace más de una década. Protagonista en los tres torneos continentales que afrontó tras su eliminación en Rusia 2018, la Roja espera interpretar nuevamente ese papel en Catar con un solo objetivo entre ceja y ceja, aunque muchos no se animen a incluirla dentro del lote de candidatos: España quiere ser campeona del mundo y tiene argumentos para justificar sus ilusiones.
La clasificación no empezó bien para una formación a la que le costaba imponer su superioridad tras empatar con Grecia en el debut, vencer in extremis a Georgia y sucumbir en su visita a Suecia. Pero un inesperado traspié de los suecos ante los georgianos en Batumi y la victoria por la mínima en La Cartuja a cuatro minutos del final en la última jornada le permitió garantizar su clasificación directa al certamen catarí en una travesía en la que Ferrán Torres fue su máximo goleador con cuatro dianas. Aunque no fue sencilla su aventura, Luis Enrique fue moldeando y puliendo a su Roja.
